Miércoles | Avril 18, 2007

PAPEL PAUTADO

    A pesar de estar en la calle, paseaba todos los días; quizá un recorrido corto con el que pudiese su cuerpo cansado y desgastado por el tiempo, pero paseaba. En días de frio llevaba un abrigo. Su compañera, su cómplice, su todo lo llevaba asido por una cuerda vieja casi tan raída como las ropas de los dos. La escuché hablarle con ternura: "no aquí, no, junto al árbol". Cumplida la orden, recibía una caricia mientras ella sonreía, fumaba y se encargaba de tirar los excrementos al contenedor. Concluido el paseo, volvía a casa... Su hogar consistía y consiste en un peldaño un poco amplio a la entrada de un edificio oficial, una puerta de madera a las espaldas y los quicios que la rodean. Le faltaba una cuarta dimensión para ser un habitáculo cerrado, o tal vez no... Su mobiliario, cartones de cajas grandes y resistentes que ponía en el peldaño, otros forrados de plástico con los que había hecho una especie de tienda de campaña (como la lona de una carreta), dos enormes paraguas negros con algunas quemaduras de cigarro y dos bolsas grandes en donde guardaba enseres y botellas de agua. Cuando abrían las puertas del edificio, mudaba su casa junto a la pared, fuera de la puerta. Al acabar la actividad administrativa, ella volvía a instalar su hogar, ya aireado, en el escalón fregado y limpio.

    Ella:

    Parece de esas mujeres a las que resulta difícil ponerles edad, tampoco tiene importancia. Sus ojos reflejan un camino largo, lleno de vivencias que quizá pocos sepan, son como candados de un secreto; pero tienen vida y miran al horizonte, al cielo que deja ver la calle y los edificios; tal vez ese paisaje es la cuarta pared de su hogar, el tabique que ella buscó y eligió para sí. Su pelo está recogido en moño, algo alborotado, con algunas canas pero limpio. Su ropa: una camiseta negra, un jersey gris, una amplia falda negra subida casi hasta la altura de su pecho y unas zapatillas de color indefinido en donde entran unos pies embutidos en calcetines grises. La gama de color es reducida. 

    Llevo 8 años viéndola casi a diario, haga frío, calor, lluvia, viento... siempre está ahí. Por el día apoyada en la pared, por la tarde sentada en su alfombra de cartón y por la noche cobijada bajo sus paraguas y la pseudo lona de plástico y cartón. Excepto con su perro, nunca la vi hablar con nadie ni pedir limosna. Y él hace un año que ya no está: debió morir. A buen seguro que es uno de los canes más sentidamente lllorados...

    Los viandantes no usuales de la zona pensarán que ella no tenía hogar, pero los demás sabemos que sí tiene "esas cuatro paredes" en donde encerrarse con sus recuerdos y sus esperanzas, en donde sentir lo íntimo de la soledad a pesar del ruido de la calle y de la gente que pasa.

    Nunca he sentido pena ni lástima ni nada que se le asemeje. Tengo el convencimiento de que, sea como fuera, ha elegido esa vida entre ermitaña, claustral y mundana. Sí me produce ternura y cercanía... A veces ganas de saber los por qué, los cómo pero no creo que para ella tengan importancia. Está ahí, impertérrita, dispuesta a recibir la luz del día y la oscuridad de la noche, dispuesta a pasar el tiempo, a no esperar nada (¿o si..?), a abrazar cuanto la vida le dé.  Pero hay algo en lo que sí me siento muy cercano a ella: su mirada meláncolica, su mirada a la nada y al todo.

    Nunca leerá estas palabras, nunca sabrá que alguien la recordó para la memoria propia y ajena. Quizá no quiera ser recordada ni reflejada en ningún escrito, tal vez yo no tenga derecho a hacerlo pero, so pena de equivocarme, pienso que se merece un hueco en mi historia, en mi vida, en mis palabras como todas las pequeñas grandes cosas que siempre tenemos y que casi nunca valoramos. Cada vez que me cruzo con ella, nuestros ojos melancólicos se saludan, se reconocen.

    Os invito a erguirle un pequeño monumento, una modesta placa en nuestras vidas como homenaje a la Vida que se agarra a la Vida...

Posted by centasio at 13:32:16 | Permanent Link | Comments (2) |

Martes | Avril 17, 2007

MODULACIÓN

Sabía que iba a ser hoy, lo presentía, el 17, cuando se estableciese otra fecha que puede modular mi vida:

24 de abril de 2007, 9:00h.

 

La decisión estaba tomada pero ahora me da vértigo, inseguridad, miedo, frio... ¿alguien me abraza?

 

 

Posted by centasio at 22:31:49 | Permanent Link | Comments (2) |

TACET

Soy de esos seres que raramente piden algo, que raramente demandan ayuda de forma expresa. Más bien creo que dedico gran parte de mis fuerzas a darla olvidando mi existir. Alguien dijo de mí que le "encantaba mi generosidad egoista". Tal vez sea así pero sinceramente creo que de egoista tengo poco, muy poco y lo digo con rabia porque es una desgracia en esta selva vital.

Poco tiempo atrás pedí ayuda a "compañeros", de forma explícita y clara, bastante entendible creo. Me ha sido negada de la manera más dolorosa que se me ocurre: con la ignorancia, la ocultación y la mentira. No creo que ninguno de esos "compañeros" holle por esta mi música del silencio pero,si el azar así lo quisiera, que sepan que su partichela tendrá "Tacet" para siempre y que espero no escribir para ellos ni el acorde más simple. Son lo que son, compañeros, personas con las que realizo la actividad de hacer música, que yo crei que podía ser música del silencio, pero que no es más que ruido, miseria e hipocresía. Siempre estuve cuando me requirieron, siempre. Supongo que tenía un concepto equivocado de la palabra compañero; el diccionario y la evidencia me han aclarado su significado.

Tacet, tacet perpétuo...

Algo debo hacer mal, no aprendo...

 

Mis amigos siempre están ahí como yo lo estoy. ¿Os cuido bien? Este excavador de "ruinas" y aprendiz de músico se siente inseguro... y dolido... y triste...

 

Posted by centasio at 14:27:27 | Permanent Link | Comments (1) |

Sábado | Avril 14, 2007

ROMEO Y JULIETA (Ballet Op.64)

"Todas las batallas me suenan a derrotas", dixit.

Acabo de leer esta hermosa frase a cuyo dueño le agradezco haberla regalado al mundo. Creo que debe pasar a la historia como el mito de Romeo y Julieta, para ser novelado, hecho teatro, cine, ballet, música...

La primavera se resiste, el sol es demasiado tíbio en sus abrazos. En mis adentros, Romeo y Julieta continúan en su quiero y no puedo. Siguen su lucha y, por tanto, su derrota... Se agotaron las armas (si es que alguna vez las hubo) y sólo parece reflotar un amor que suena a sueño, a lucha y, nuevamente, a derrota. ¿Cómo encontrar el camino? ¿Cómo elegir la senda de la paz y renunciar a la de las derrotas?. Hay que luchar, te dicen desde pequeño, pero cómo y para qué...

Romeo sólo quiere descansar sobre el pecho de Julieta y ésta sentir el calor de un abrazo. Romeo y Julieta merecen el descanso, dejarse llevar por el viento, esparcirse y sobrevivir en aquellos que los mezan, ser aire que acaricie mejillas, que llene los pulmones de oxígeno fresco y pleno de vida.

Romeo y Julieta, mi noche y mi día, mi ser y mi nada; naufragan, van a la deriva en este barco que soy yo, en este buque que equivocadamente fue armado para la guerra y que tan sólo sueña (si es que ya tiene sueños...) con ser una barca de remo, tranquila, sosegada en donde el sol se pose despacio y se puedan contar los astros sin sentir vértigo. Una barca llamada PAZ, ni más ni menos.

 

Anochece en la noche.

Negro sobre negro.

Arden fantasmas privados de luz

penando en ciénagas que ebullen.

No hay tierra, no hay pies que la pisen.

Tiembla la ausencia de la esencia

y naufraga la vida, la vida...

Buscan las manos sonrisas

(¡arde fantasma, arde !),

más nada es cierto,

todo pasó.

 

Anochece en la noche.

me pregunto si existió; el fuego, digo.

Negro sobre negro

y en lo negro, yo.

 

pd.- Os quiero

Posted by centasio at 17:21:01 | Permanent Link | Comments (0) |

Martes | Avril 03, 2007

TOCATA Y FUGA

Se me escapan los sueños,

se me escapan.

Se evaporan en un lúgubre cortejo

al país de nunca jamás.

Llora el amor,

la ausencia

y hasta llora la razón

porque ya no hay noche con alba,

porque soy la noche.

Un coro de frustraciones

acompaña al séquito

bogando en el paisaje etéreo

de este silente viaje.

En último lugar va la nada.

 

Se me escapan lo sueños,

se me escapan.

 

Las carroñeras soledades

afilan garras y pico

revoloteando a mi alrededor.

Intento asirme a la palabra

pero este sentir no tiene verbo.

Se me vuelan los sueños,

se me escapan.

Sólo queda la nada

y ahí voy yo,

a la nada,

en la nada

sacrificando el sueño

de seguir existiendo por encima de la realidad.

 

Se me escapan el sueño,

se me escapa.

Posted by centasio at 17:11:00 | Permanent Link | Comments (0) |

MISERERE

 Hay días en que la vida

se nos escapa por las manos.

 

Días en que la vida chorrea

por la punta de los dedos,

por la mirada perdida,

por la planta de los pies

y hasta por la boca que no habla.

 

Días en que sangre y vida se unen

para avanzar juntas

hacia los extremos del no cuerpo 

buscando una desembocadura

donde naufragar en un no mar.

 

Hay días que pierden su identidad

y desmerecen su nombre.

Días en que la vida se muestra ausente

goteando por las manos no heridas,

sin cura, sin remedio.

 

Hay días, no días, prolongaciones de la noche

en que la vida emprende la fuga

y nos huye por las manos

con el cuerpo por rehén

y sin nadie que lo persiga.

 

Hay días, días, no días... 

Posted by centasio at 17:04:14 | Permanent Link | Comments (0) |