SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO (Félix Mendelssohn)
Verano. Sol. Luz. Sudor. Agua. Días largos. Noches cortas y eternas. Amaneceres sublimes. Cercanía de los astros. Lluvias de estrellas. Llenado de graneros. Amapolas. Girasoles que giran. Fruta fresca. Brillo en los ojos. Dorada la piel. Olor a sol. Verano: mi estación, mi sitio, mis primeros besos, mis más tiernas caricias. Verano…
Hace días que lo siento llegar; de hecho ya está instalado en mi. Siempre me gustó la época en la que más luce el sol, la fuerza que desprende, ese magnetismo que me eleva, esa energía que me empuja hacia adelante, con la que alzo mi vuelo. De hecho creo que recuerdo pocos veranos tristes.
Verano de 2007. La culminación y el triunfo. Un verano diferente en el que mi vida, tras duros y amargos avatares, resurge imparable; casi diría que se crea nueva en lo que aproximadamente será su mitad. No, no soy el mismo que era. He hecho un digestión pesada y larga (todavía tengo algo de ardores…). Ahora soy más yo, más firme y fuerte, afianzado en todo aquello en lo que creía y creo, reforzado por todo aquello por lo que (¡dichoso de mi!) la vida me ha dotado de amigos y gente que me quiere y adora (es recíproco). Ahora seré feliz y nada lo podrá impedir. He encontrado el sitio en donde voy colocando aquello que me perturba, un lugar en donde no moleste, al que ni siquiera se le pueda llamar olvido ni recuerdos. No puedo negar que existieron, pero no me valen. Ahora sólo quiero volar… sólo dejaré que se me acerque aquello que me de alas o un buen soplo de aire fresco… Suscribo lo que dijo el poeta Oliverio Girondo (bueno, con su permiso, las adapto un poco a mis circunstancia y deseos):
…”pero eso sí -y en esto soy irreductible- no perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar, ¡pierden el tiempo conmigo!… Esperar con impaciencia a que vuelvan volando, de algún paseo por los alrededores… allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado… y a los pocos segundos sentir como me abrazan con brazos de plumas para llevarme, volando, a cualquier parte. Que durante kilómetros de silencio se planee una caricia que nos lleve al paraíso, una palabra que nos transporte, una sonrisa con la que anidar en una nube. como ángeles y, de repente en tirabuzón, en hoja muerta, el aterrizaje forzoso de un espasmo, el gozo de ser feliz, la gracia de ser, existir y estar por los aires, alto, muy alto… perseguir los sueños hasta abrazarlos, regalar sonrisas, tener y compartir paz…”.
Sí, efectivamente estoy y me siento feliz, con una energía inusitada y con ganas de disfrutarla y regalarla.
Gracias a la vida que me da tanto y a todos aquellos que habéis estado, estáis y sois. Os aseguro que si me seguís os voy a hacer “reventar” de felicidad…
El vuelo despega… ¿te apuntas? ¿subes?. Feliz de teneros a mi lado, junto a mi.
El beso más grande del mundo mundial