SILENCIO DE CUADRADA... un silencio antiguo, viejo...
¿Qúe soy yo si cierro mis ojos?
¿Qué soy yo si abjuro de mis sueños?
¿Hay otra salida a la normalidad?
Silencio, sólo,queda el silencio...
POEMA PARA ACOMPAÑAR UNAS FLORES QUE TE ENTREGUÉ...
Le pido a dios y a los vientos
que este gozoso tormento
de olor, aroma y fragancias
llegue a tu lado presto.
Le pido a dios y a los vientos
que llegue a tus claras manos
fresco y de aliento muy lleno.
Porque este olor no es olor
sino sabor duradero
de esta hermosa vida viva.
Recíbelo como fuego
que en tus brazos es amor;
recíbelo como sol
que posa en tu cara un beso,
en tus pupilas calor
y fuerza en tu cuerpo prieto.
Recíbelo; lleva paz
y mis mejores deseos
convertidos en olor.
Le pido a dios y a los vientos
que escuchen mis peticiones
y que nunca haya un momento
en que falte amor y paz,
sonrisas y dulces besos,
ternura y felicidad.
Le pido a dios y a los vientos...
P.d.: ¿no son más hermosas ahora las flores...?
Verano. Sol. Luz. Sudor. Agua. Días largos. Noches cortas y eternas. Amaneceres sublimes. Cercanía de los astros. Lluvias de estrellas. Llenado de graneros. Amapolas. Girasoles que giran. Fruta fresca. Brillo en los ojos. Dorada la piel. Olor a sol. Verano: mi estación, mi sitio, mis primeros besos, mis más tiernas caricias. Verano...
Hace días que lo siento llegar; de hecho ya está instalado en mi. Siempre me gustó la época en la que más luce el sol, la fuerza que desprende, ese magnetismo que me eleva, esa energía que me empuja hacia adelante, con la que alzo mi vuelo. De hecho creo que recuerdo pocos veranos tristes.
Verano de 2007. La culminación y el triunfo. Un verano diferente en el que mi vida, tras duros y amargos avatares, resurge imparable; casi diría que se crea nueva en lo que aproximadamente será su mitad. No, no soy el mismo que era. He hecho un digestión pesada y larga (todavía tengo algo de ardores...). Ahora soy más yo, más firme y fuerte, afianzado en todo aquello en lo que creía y creo, reforzado por todo aquello por lo que (¡dichoso de mi!) la vida me ha dotado de amigos y gente que me quiere y adora (es recíproco). Ahora seré feliz y nada lo podrá impedir. He encontrado el sitio en donde voy colocando aquello que me perturba, un lugar en donde no moleste, al que ni siquiera se le pueda llamar olvido ni recuerdos. No puedo negar que existieron, pero no me valen. Ahora sólo quiero volar... sólo dejaré que se me acerque aquello que me de alas o un buen soplo de aire fresco... Suscribo lo que dijo el poeta Oliverio Girondo (bueno, con su permiso, las adapto un poco a mis circunstancia y deseos):
...”pero eso sí -y en esto soy irreductible- no perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar, ¡pierden el tiempo conmigo!... Esperar con impaciencia a que vuelvan volando, de algún paseo por los alrededores... allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado... y a los pocos segundos sentir como me abrazan con brazos de plumas para llevarme, volando, a cualquier parte. Que durante kilómetros de silencio se planee una caricia que nos lleve al paraíso, una palabra que nos transporte, una sonrisa con la que anidar en una nube. como ángeles y, de repente en tirabuzón, en hoja muerta, el aterrizaje forzoso de un espasmo, el gozo de ser feliz, la gracia de ser, existir y estar por los aires, alto, muy alto... perseguir los sueños hasta abrazarlos, regalar sonrisas, tener y compartir paz...”.
Sí, efectivamente estoy y me siento feliz, con una energía inusitada y con ganas de disfrutarla y regalarla.
Gracias a la vida que me da tanto y a todos aquellos que habéis estado, estáis y sois. Os aseguro que si me seguís os voy a hacer “reventar” de felicidad...
El vuelo despega... ¿te apuntas? ¿subes?. Feliz de teneros a mi lado, junto a mi.
El beso más grande del mundo mundial
Supuse (tal vez lo deseaba así...) que su sonrisa y su mirada me abrasarían; lo supuse, pero me quedé escaso: sencillamente me desbordaron.
Todo comenzó despacio... un ¾ lento, mimoso, suave. Una mirada de soslayo, un ver el color de los sueños pero sin dormir, un esbozo de risa, una piel que roza otra piel sin querer queriendo, un olor que se hace cercano, atrayente y atractivo y las palabras que poco a poco iban brotando, acelerando, creciendo en intensidad, como crecía la luz de nuestros ojos. Yo veía en azul y él en verde. Crescendo... sumando sensaciones, elementos, tacto, roces... crescendo molto vivace... Nuestros cuerpos se iban acercando y deseándose inevitablemente, como únicos en el mundo, como acordes que iban sonando y resolviéndose. Y se agregaban sonidos, todo más y más fuerte, creando tensión a fortísimo. Su boca, mi boca, sus labios, los mios empapados en güisqui, se humedecían y se reclamaban los unos a los otros. Y más palabras, y las sonrisas que refulgían y brillaban delatando esas sensaciones... la música crecía en intensidad y viveza: ¡qué hermoso ese primer y corto beso!.
Bolero: tan, ta ta ta tan...
Su risa, la mía era pura música, sin artificios, natural.
En su boca puse sal y la saboreé. Cuando no queríamos que nadie nos viese pero sin importarnos demasiado, nos besamos suavemente escondidos bajo la luz de dos triángulos. Crescendo, molto fortísimo... deseo, más deseo, más y más deseo, su cuerpo en mi cuerpo, el mio en el suyo eran los sonidos que escuchábamos... Puse en su boca fruta dulce y la absorbimos juntos, saboreándola mientras se escurría por nuestras barbillas. Mi lengua recogía y entregaba a su boca la pulpa que intentaba escapar; era recíproco. Crescendo, más y más sonidos, molto fortísimo. Los besos se hacían intensos, sabrosos, frescos. Piel, más piel, olor, deseo, miradas que se posaban la una en la otra ya sin miedo y sin reparo. Las palabras daban paso a las sensaciones y a la pasión irrefrenable. Nuestros cuerpos se ayuntaban, se atraían sin esfuerzo llevados por una fuerza irresistible. No sé en que momento, mi boca recorría su cuerpo, lo hacía temblar cual tambor: ta ta ta ta tan... Nuestros sexos se buscaban y se encontraban una y otra vez. Piel, más piel, su olor, mi olor, su cuerpo, mi cuerpo... La música crecía como crecía la tensión en nosotros, como crecía el deseo, suspiros más y mas fuertes, bolero... ta tata ta tan. Acordes, acordes, mas sensaciones, mas notas, mas tensión, mas acordes hasta llegar al sumum, a la disonancia más tensa que se resolvía escuchando y viendo como su gozo aumentaba y se deshacía cual mano que acaricia las cuerdas de un arpa... gota a gota, nota a nota, do mi sol do, si re fa si, fa la do mi... y nuestros labios se encontraban... y nuestros cuerpos se sabían el uno del otro... tannnnnnnnnnnnnn finale!
Al amanecer, recorrí su cuerpo con una rosa. Y despertó con una sonrisa. Y la música sonaba...
Ayer me llamó la madre de Eladio. “Yo quiero, en fin, quizá yo pueda,... comprenda que para mi esto, yo no podía suponer que Juan... necesito mi tiempo. Pero tengo que ayudar a mi hijo. Juan se suicidó mientras Eladio dormía; se ahorcó a su lado. Por la mañana, fui muy difícil romper el abrazo de mi hijo al cuerpo de Juan. Lo demás son suposiciones que yo no sé, no puedo,... perdone, perdone”.
Juan siempre amó a Eladio, siempre. Debió ser muy duro no aceptarlo hasta ese 31 de enero en que Juan llamó a las cosas por su nombre. Lo demás, poco cuenta.
Han pasado tres meses desde la muerte de Juan. Día tras día escucho: “mi nombre es Eladio González. Tengo veintinueve años y, y ... me duele la vida”. Y a mi me duele este hombre hecho niño, me hiere, me desangra...
FINALE: ADAGIO LAMENTOSO (ANDANTE)
“La autopsia pone de manifiesto una etiología violenta en el fallecimiento de esta persona. No se han detectado sobre el cuerpo signos que revelen violencia intencionada del tipo lucha, defensa o huida y sí aquellos resultantes de la constricción de un lazo en el cuello...”
“Mi nombre es Ana Álvarez. Tengo cuarenta y tres años. Por primera y única vez en mi vida, he hecho el amor”.
“Mi nombre es Ana Álvarez. Tengo cuarenta y tres años. Me duele, me duele esta ausencia”
“Mi nombre es Ana Á.... Ausencia, ausencia, ausencia...”
(escrito oficial) **********************************************
ILMO. SR.
MAGISTRADO JUEZ
JUZGADO DE INSTRUCCIÓN
NÚMERO CATORCE
E/E
Ilmo. Sr.:
Cumpliendo lo ordnado por V.I. en escrito de fecha 20 de los corrientes, le adjunto los documentos encontrados en la consulta de la psiquiatra Dª Ana Álvarez, en la carpeta de la historia clínica de D. Eladio Gonzalez. Se unen quince folios (15) escritos, sin duda alguna, con la letra de la citada doctora, en donde consta una y otra vez la frase: “te amo Eladio”.
Lo que pongo en su conocimiento para la instrucción del Sumario 14/95, abierto en ese Juzgado a fin de determinar las causas del fallecimiento de Dª Ana Álvarez el pasado 21 de julio de 1995.
Fdo. El Jefe Superior de Policía
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(P.D.: En el amor, como en la vida misma, los detalles, lo pequeo suele ser lo más importante, lo que determina la relativa existencia).
Pasaba el tiempo: “ Mi nombre es Eladio González. Tengo veintinueve años y, y,.. me duele la vida...”. Sin embargo el 24 de febrero Eladio no se levantó como siempre hacía. Tras el llanto quedó dormido. En otro caso, yo lo habría despertado pero confieso que quedé embobada en la contemplación de la belleza serena de ese niño-hombre. ¡ Cómo perturbar lo que, aparentemente, era el descanso del cansado!. No sé exactamente cuánto tiempo transcurrió ni cuales eran mis pensamientos. Sólo sé que me notaba descansada y casi transportada en la contemplación de la belleza. Eladio giró su cuerpo, pasando de normal postura fetal a otra más cómoda. Fue entonces cuando el ruido de algo que cayó me trajo a la realidad. Miré al suelo y vi un pequeño cuaderno forrado en color azul añil. Dudé en cogerlo pero la tentación pudo más. Lo abrí y ...:
“ 21 de julio de 1994
Hoy es mi cumpleaños. A primera hora ha sonado el timbre de la puerta. Abrí y encontré a un muchacho que me preguntó si allí vivía Eladio González. Naturalmente, soy yo. Pues este ramo es para ti. No puede ser, quién me iba a mandar a mi esto, dije; No sé, si eres Eladio y este es el 2º C, estas flores son para ti. Y se marchó. Yo quedé mudo. ¿Quién demonios había hecho una cosa tan,tan deseada?. Repasaba una y otra vez el listado de posibles remitentes pero, nada. Son las flores más hermosas que nunca vi... (dos horas más tarde). No podía ser otro, tenía que ser Juan, siempre sorprendente. Gracias compañero, amigo. Después nos tomamos unas cervezas y lo pasamos muy bien, pero eso no es novedad, ¡siempre lo pasamos bien juntos!.
4 de septiembre
He regresado de las vacaciones. Olvidé mi cuadernito... Juan me estaba esperando en el aeropuerto. se ha comprado un coche...
5 de septiembre de 1994
6 de septiembre de 1994... octubre, noviembre, diciembre, enero...”
“... Cavidad cefálica: la apertura se realiza mediante la técnica del profesor Mata, consistente en incisión bimastoidea de cuero cabelludo pasando por el vértice del cráneo, disección y reversión de los colgajos hacia las regiones anterior y posterior de la cabeza, seccionando aponeurosis, músculo e inserciones del temporal. A continuación se sierra horizontalmente el cráneo. se retira el casquete de...”
Recordaba todo lo que fue capaz de leer. Estas palabras morbosas se habían incrustado en su memoria y se repetían una y otra vez. Técnica del profesor Mata, incisión, disección, reversión, aponeurosis,... Nauseas. Dolor. Angustia. Llanto.
“Mi nombre es Eladio González. Tengo veintinueve años y, y ... me duele la vida. Estoy perdido. Creo que nadie sabe nada. Me resulta difícil, cuando no imposible, explicar lo que siento. ¿Cómo iba a imaginar que...?”.
Tres o cuatro frases diarias. No más. Después, tan sólo llanto convertido, a veces en dolor, en alaridos de lobo herido.
Enroscado en su propio cuerpo resultaba demasiado pequeño en la camilla de la consulta. Unos diez minutos de lágrimas, quizá más; unos minutos de silencio; se levantaba como elevado por un espasmo: “lo siento, doctora, pero no puedo, hoy no puedo”.
Al principio lo consideré un paciente más. Pero, a medida que pasaba los días me comía la curiosidad (no sólo la profesional digo). Poco podíamos avanzar con tan cortas conversaciones. Decidí darle un tratamiento especial. Me puse en contacto con el Jefe de la Sección de Psiquiatría del hospital comarcal: “perdone, pero comprenderá que estando el asunto en manos del Juzgado de Instrucción, yo me abstenga de... - Lo comprendo pero, convendrá conmigo, al menos a nivel profesional, en que necesito tener más datos... - Ya, pero no es posible, lo siento”. Evidentemente ese no era el camino. Intenté sonsacar información a los compañeros de trabajo y sólo encontré comentarios jocosos y de mal gusto que ni me interesaban ni conducían a nada.
Introducción:
El relato que se narra a continuación está extraído de la historia clínica de un paciente. La sinfonía elegida es muy apropiada para su lectura y la división de los movimientos que la conforman, más aún. Consta de una portada(lo que sería la carpeta en donde guarda la documentación y las notas médicas), la historía clínica en sí y, finalmente, un escrito "oficial".
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Hospital Universitario
Virgen de la Soledad
Área de Salud Mental
HISTORIA CLÍNICA
Paciente: D. Eladio González Tirado
Dtor/a: Dª Ana Álvarez Espinosa, Psiquiatra
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Dicen que el azul es el color de los sueños... es mi color favorito con diferencia. Aquí va un sueño azul rodeado de música en azul...:
"DESDE EL PRINCIPADO DE LOS SUEÑOS
PARA MI AMADO Y ÚNICO HABITANTE
A solas con tu recuerdo es inevitable no rememorar el regusto de esos días de paz en que tanto sentí.
No es necesario buscarte: estás en cada rincón, en la ducha, en la cocina, en las sábanas, sentado pintando, encendiendo incienso...
Convivo con tu recuerdo y te huelo a cada instante.
¿Cómo se puede quedar tan grabado un olor? Cuando me despierto con tus sueños tu olor me acaricia en la ducha, al secarme en la toalla en la que, pese a los lavados, sigue persistiendo el olor de tu piel. Y al mirarme en el espejo, te veo, nos veo hermosos y gozando de nuestra propia contemplación. Y cuando abro el armario para vestirme, encuentro el olor de tu ropa y pienso que tal vez conserve aún el olor de los lavados que tuvo en casa. Y en el ajetreo de llegar tarde al trabajo, me tropiezo con la silla en la que tanta ropa tuya se posó y que, por ello, también conserva tu olor.
De vuelta a casa casi estoy a punto de llamarte porque te percibo presente o incluso pienso en sorprenderte con llevarte alguna flor que te dé luz y te haga sonreír.
Y si como, casi puedo saborear tu boca, tu aliento en los cubiertos que compartimos. Entonces decido comer más despacio para que el sabor sea más duradero; pero las comidas tampoco saben lo mismo.
Y si me tumbo en el sofá a descansar me vuelvo a encontrar con tu olor impregnado en la tela; me acurruco y te siento muy, muy pegado a mi, conversando o durmiendo mientras tu ves la televisión.
Y si suena el teléfono, al cogerlo, vuelvo a olerte en el auricular.
Y cuando llega la noche no es necesario buscarte en la cama, tu olor está en la almohada, en las sábanas, en la respiración que parece que escucho, en tu cuerpo junto al mío, en tus pies fríos, en tu cuello que parece que muerdo, en tu pelo que parece que acaricio, en esos tus ojos, que al mirarlos, encuentro tranquilidad y paz.
Entonces intento dormir, no sin antes rezar por ti, por mi, por el universo que nos ha proporcionado este regalo. Pero me faltan las buenas noches y el beso en la frente. Y despierto del sueño: te echo de menos, te extraño. Me quedan los mimos de tu recuerdo y los mimos de tu olor presente.
Siempre me gustó olerte. Cuando ordenaba tu ropa o recogía la sucia, tú no lo sabes, pero yo la olía y la olía y me sentía feliz.
Nunca te forzaré a nada aunque a veces mis palabras puedan indicar lo contrario. Creo que te respeto y te entiendo. Sé que necesitas tu tiempo y lo entiendo. Tómate el que necesites. Yo, mientras tanto, seguiré haciendo caso a lo que me dicta el corazón y expresando todo lo que siento, a veces sin palabras ni obras.
Aquí estoy, libre para amarte, libre para compartir y volar contigo...
Sinceramente te quiero.
Tu príncipe"
Sueños, sueños, sueños...